Me ofrecieron la dirección de obra de esta vivienda y acepté el reto encantada.
Se trata de una vivienda unifamiliar con jardín y piscina. La vivienda ya había pasado por sucesivas reformas y necesitaba una actualización integral, especialmente en lo que se refería a instalaciones.
La propuesta planteada se basaba en un lavado de cara, actualización de cocinas y baños, y rehacer desde cero todas las instalaciones de la vivienda. El hilo conductor del proyecto eran los colores azul, granate y amarillo en tonos suaves.
Al iniciar la obra, se revisó el proyecto para confirmar la ejecución del mismo y se fueron planteando varios cambios por parte de la propiedad desde el principio. Se empezó la obra con buen pie y se fueron implementando los cambios según se iban solicitando.
El resultado final es una conjunción entre lo establecido desde proyecto y las adaptaciones del cliente con la guía de la dirección de obra.
La dirección de obra sirve a este fin. Partiendo de un proyecto elaborado por otro profesional, la guía durante la obra por parte de un técnico independiente a la constructora permite realizar cambios, ver si son viables antes de solicitar modificaciones de presupuestos y poder implementarlos con satisfacción en obra. De este modo, se pueden prever inconvenientes de antemano.